Infraestructura Crítica y Datos
Cuando hablamos de infraestructura crítica, nos referimos a los sistemas y activos, físicos o virtuales, tan vitales que su incapacitación o destrucción tendría un impacto debilitante en la seguridad nacional, la seguridad económica o la salud pública. Inversiones extranjeras en sectores como energía (redes eléctricas, gasoductos, centrales nucleares), transporte (puertos, aeropuertos, ferrocarriles de alta velocidad) y comunicaciones (redes 5G/6G, cables submarinos, satélites) son escrutadas con lupa. El motivo es evidente: el control o la influencia significativa sobre estos activos podría, en teoría, ser utilizado para interrumpir servicios esenciales en un contexto de tensiones internacionales. La normativa, como el Catálogo de Sectores de Inversión para Empresas de Inversión Extranjera, clasifica muchos de estos como "restrictos" o "prohibidos", requiriendo aprobación especial. Más allá de lo físico, el núcleo de la preocupación moderna son los datos. La Ley de Seguridad de Datos y la Ley de Protección de Información Personal sitúan a los datos importantes como un recurso estratégico. Una inversión en una empresa tecnológica que maneje grandes volúmenes de datos de mapas, tráfico, salud o hábitos de consumo de la población puede desencadenar una revisión, especialmente si implica transferencia de datos al exterior. La pregunta clave para el regulador es: ¿esta transacción podría comprometer la disponibilidad, integridad o confidencialidad de infraestructuras o datos sensibles?
Recuerdo un caso de hace unos años, donde un fondo de inversión europeo quería adquirir una participación minoritaria pero significativa en una empresa china que desarrollaba software de gestión para subestaciones eléctricas regionales. A primera vista, era "solo software". Sin embargo, al profundizar en la due diligence, descubrimos que el software tenía acceso en tiempo real a datos operativos de la red. El mero hecho de que un actor extranjero pudiera, a través de una posición en el directorio, influir en las actualizaciones o el mantenimiento del sistema, fue suficiente para que la autoridad de ciberseguridad recomendara una revisión exhaustiva. El proceso se alargó meses y finalmente se aprobó con condiciones estrictas sobre el aislamiento de los servidores de datos y la prohibición de cualquier transferencia técnica fuera del país. Este caso ilustra cómo el concepto de "infraestructura crítica" se ha expandido digitalmente. No basta con mirar el activo tangible; hay que evaluar el flujo de información que lo atraviesa y su potencial como vector de vulnerabilidad.
Tecnologías de Vanguardia y Duales
Este es, quizás, el campo de minas más dinámico y complejo para el inversor. Las tecnologías de vanguardia —como la inteligencia artificial (especialmente la aplicada a reconocimiento facial y análisis predictivo), la biotecnología (edición genética, patógenos), la computación cuántica, la aeronáutica y los materiales avanzados— son la nueva frontera de la competencia entre naciones. Muchas de estas tecnologías tienen un carácter "dual", es decir, pueden tener aplicaciones civiles pacíficas pero también usos militares o de inteligencia. Una inversión extranjera en una startup china pionera en algoritmos de aprendizaje automático para drones autónomos, por ejemplo, activará casi con certeza una revisión de seguridad. El regulador evaluará si la transacción podría conducir a la fuga de tecnología crítica (know-how, código fuente, patentes) que erosionaría la ventaja competitiva nacional o fortalecería las capacidades de un potencial adversario en el ámbito de la defensa.
Las listas de tecnologías restringidas o prohibidas para la exportación (como las estadounidenses EAR o las chinas) sirven como un buen termómetro de lo que se considera sensible. La clave aquí es la "capacidad de absorción". No es lo mismo que un fondo de capital de riesgo invierta para obtener un retorno financiero, a que una corporación multinacional estratégica de un país rival adquiera la empresa para integrar su tecnología en su cadena de suministro global. En mi experiencia, los proyectos que involucran transferencia de propiedad intelectual (IP) o acuerdos de licencia exclusiva son los que generan mayor escrutinio. Una práctica común que hemos adoptado en Jiaxi es realizar un "mapeo de IP" previo a cualquier propuesta de inversión en este sector, identificando qué patentes o secretos comerciales podrían ser considerados sensibles y proponiendo estructuras (como joint ventures con entidades estatales o licencias no exclusivas) que mitiguen las preocupaciones de seguridad, sin ahuyentar por completo al inversor. Es un equilibrio delicado, como caminar sobre la cuerda floja.
Recursos Estratégicos y Cadena de Suministro
La pandemia y las recientes tensiones geopolíticas han puesto de relieve la importancia crítica de la seguridad de la cadena de suministro. Inversiones extranjeras en industrias relacionadas con recursos naturales estratégicos (tierras raras, litio, cobalto), producción de alimentos a gran escala, o componentes esenciales para industrias prioritarias (como semiconductores o baterías), son objeto de creciente atención. El objetivo del Estado es evitar que actores extranjeros obtengan un control monopolístico o cuasi-monopolístico sobre insumos vitales para la economía y la industria de defensa. Una adquisición de una mina de tierras raras, aunque sea por una empresa privada, será vista no solo como una transacción comercial, sino como un asunto de seguridad económica y tecnológica a largo plazo.
Tuve un cliente, un consorcio latinoamericano, interesado en invertir en una planta de procesamiento de minerales para baterías. El negocio en sí era sólido y la tecnología, china. El problema surgió cuando, al analizar la cadena, vimos que la planta era proveedor de segundo nivel para un fabricante estatal de vehículos eléctricos para uso oficial. Aunque el volumen era pequeño, el vínculo con un programa considerado estratégico (la transición energética y la autonomía industrial) encendió las alarmas. La revisión no se centró tanto en la tecnología, sino en la garantía de suministro. Las autoridades querían asegurarse de que, en caso de disputas internacionales o cambios en la propiedad, el flujo de materiales a ese fabricante estatal no se vería interrumpido. La solución fue negociar un acuerdo de abastecimiento a largo plazo con cláusulas de prioridad nacional, que se incorporó como condición a la aprobación de la inversión. Fue un recordatorio de que, en sectores estratégicos, la estabilidad y la previsibilidad a menudo valen más que el precio de la transacción.
Medios y Contenido Cultural
Aunque menos obvio que los sectores tecnológicos o de infraestructura, el ámbito de los medios de comunicación, el entretenimiento y las plataformas de contenido en línea es extremadamente sensible desde la perspectiva de la seguridad nacional, entendida en su dimensión de seguridad cultural y ideológica. Una inversión extranjera en una productora de cine, una cadena de televisión, un periódico digital o incluso una plataforma de streaming con capacidad de recomendar y difundir contenido, puede activar una revisión. El riesgo percibido es la influencia sobre la opinión pública y la posible erosión de los valores culturales y sociales. El Estado busca mantener un grado de control sobre el ecosistema informativo y narrativo, especialmente en un contexto de "guerra de narrativas" a nivel global.
La normativa es estricta: las empresas de inversión extranjera en este sector suelen estar limitadas a estructuras de joint venture con un socio local mayoritario, y el contenido está sujeto a censura previa. Un caso paradigmático fue la entrada de una conocida plataforma de streaming internacional. Su inversión no fue una mera compra de acciones, sino un complejo acuerdo que implicó la creación de una entidad legal separada en China, con servidores locales, un catálogo de contenido filtrado y curado por editores chinos, y una gobernanza que daba a la parte china un poder de veto sustancial en decisiones de programación. Desde fuera, puede parecer un simple negocio de entretenimiento; desde dentro, se trata de un ejercicio de gestión de riesgos de seguridad cultural. Para el inversor, esto significa que el retorno financiero estará siempre supeditado a restricciones operativas significativas y a un entorno regulatorio volátil, donde los límites de lo aceptable pueden cambiar con poca antelación.
Salud y Bioseguridad
La crisis del COVID-19 catapultó la seguridad sanitaria y la bioseguridad a la cima de la agenda de seguridad nacional de muchos países, China incluida. Inversiones en sectores como la investigación y desarrollo de fármacos, vacunas, equipos médicos de alta gama (resonadores magnéticos, ventiladores), o la gestión de datos genómicos de población, son ahora examinadas con un nuevo nivel de rigor. El temor es doble: por un lado, que una dependencia excesiva de tecnología o suministros médicos extranjeros pueda dejar al país vulnerable en una crisis de salud pública; por otro, que la investigación en áreas sensibles (como patógenos de alta letalidad o ingeniería genética) pueda ser desviada para fines no pacíficos o que datos genéticos sensibles caigan en manos de potencias extranjeras.
Un ejemplo concreto en el que trabajamos involucró a un laboratorio farmacéutico internacional que quería establecer un centro de I+D en China enfocado en oncología. El proyecto era, en principio, bienvenido. Sin embargo, el plan incluía la recolección y análisis de muestras de tejido y datos clínicos de pacientes chinos para desarrollar terapias personalizadas. Esto activó inmediatamente el protocolo de revisión. Las autoridades no solo evaluaron los aspectos comerciales, sino que convocaron a expertos en bioética y seguridad biológica. Las preguntas giraban en torno a la soberanía de los datos biológicos: ¿dónde se almacenarían las muestras? ¿Se podrían exportar? ¿Quién tendría la propiedad intelectual derivada de estos datos específicos de la población china? La aprobación final vino condicionada a que el centro de datos estuviera físicamente en China, administrado por personal local certificado, y con reglas estrictas sobre la transferencia de cualquier información anonimizada. Este caso muestra cómo un sector tradicionalmente visto como "blando" se ha convertido en un pilar de la seguridad nacional moderna.
Fintech y Sistema Financiero
El sistema financiero es el corazón de cualquier economía moderna, y su estabilidad es sinónimo de seguridad nacional. Las inversiones extranjeras en el sector fintech (tecnología financiera), especialmente aquellas que tocan los pilares del sistema —como pagos digitales, préstamos algorítmicos, insurtech, o activos digitales—, son objeto de un escrutinio meticuloso. El riesgo no es solo económico (estabilidad monetaria, prevención de crisis financieras), sino también de seguridad de la información y soberanía financiera. Una plataforma de pagos extranjera que maneje un volumen significativo de transacciones domésticas podría, en teoría, proporcionar a su país de origen datos financieros en tiempo real de empresas y ciudadanos, o incluso ser utilizada como instrumento para aplicar sanciones financieras. Además, los algoritmos que deciden quién recibe un crédito y quién no pueden tener sesgos o ser manipulados, afectando la inclusión financiera y la estabilidad social.
La regulación china ha sido proactiva, exigiendo que las empresas de pago operen a través de joint ventures con socios locales y que los datos de las transacciones se procesen y almacenen dentro del país. Recuerdo la complejidad del registro para una empresa de capital mixto que quería lanzar un servicio de préstamos P2P basado en big data. El mayor obstáculo no fue el capital, sino convencer a los reguladores de que su modelo de scoring crediticio no dependía de algoritmos "caja negra" desarrollados en el extranjero y de que los datos de los prestatarios nunca saldrían de los servidores nacionales. Tuvimos que diseñar una arquitectura de "tecnología localizada", donde el núcleo del algoritmo fuera auditado y replicado por un equipo de desarrollo chino. La lección es clara: en fintech, la innovación es bienvenida, pero la gobernanza y el control deben residir, sin ambigüedades, dentro del marco jurídico y territorial nacional. Para el inversor, esto implica aceptar límites estructurales y operativos que pueden no existir en otros mercados.
## Conclusión Como hemos visto, la pregunta "¿qué inversiones activan una revisión de seguridad?" no tiene una respuesta simple, sino que se entrelaza con los pilares fundamentales de la soberanía moderna: la infraestructura, la tecnología, los recursos, la información, la salud y las finanzas. Para el inversor hispanohablante, ignorar estas señales no es una opción; puede significar la paralización de un proyecto, pérdidas millonarias o daños reputacionales irreparables. El propósito de este análisis no es desanimar la inversión, sino promover una **debida diligencia ampliada** que vaya más allá de los números y considere los riesgos geopolíticos y regulatorios desde el primer día. Desde mi perspectiva, con 26 años en este campo, el futuro apunta hacia un escrutinio aún más sofisticado y basado en datos. Los mecanismos de revisión de seguridad se están integrando con herramientas de inteligencia artificial para analizar redes de propiedad y cadenas de suministro globales. Mi recomendación es clara: **busque asesoría local especializada desde la concepción misma del proyecto**. No espere a que la autoridad le notifique una revisión; anticípese. Estructure sus inversiones de forma transparente, considere asociaciones con socios locales de confianza que aporten no solo capital, sino también entendimiento del contexto, y esté preparado para negociar salvaguardas y condiciones. La inversión en China, especialmente en sectores sensibles, es un maratón de paciencia y adaptación, no un sprint. Quien entienda y respete estas reglas, encontrará un mercado de oportunidades incomparables. --- ### Perspectiva de Jiaxi Finanzas e Impuestos En Jiaxi Finanzas e Impuestos, tras décadas de acompañar a inversores internacionales, entendemos que la **revisión de seguridad nacional no es un obstáculo arbitrario, sino un filtro estratégico institucionalizado**. Nuestra perspectiva se basa en la convicción de que el éxito de una inversión en sectores sensibles depende de una **estrategia proactiva de cumplimiento y engagement regulatorio**. No se trata de "evitar" la revisión, sino de prepararse para ella de manera tan meticulosa que la transacción demuestre, por sí misma, que contribuye al desarrollo nacional dentro de los parámetros de seguridad establecidos. Creemos que la clave reside en tres pilares: **1) Diagnóstico temprano de puntos sensibles**, mediante el análisis cruzado del proyecto con los catálogos de industrias restringidas, listas de tecnologías y el contexto geopolítico actual. **2) Diseño de estructuras resilientes**, que puedan acomodar condiciones como joint ventures, comités de seguridad, localización de datos y salvaguardas de IP, sin destruir el valor económico de la operación. Y **3) Comunicación constructiva con las autoridades**, presentando el proyecto no